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DE VUELTA.

En la práctica corriente, hay varios modos de comenzar el Rosario.

En la práctica corriente, hay varios modos de comenzar el Rosario, según los diversos contextos eclesiales. En algunas regiones se suele iniciar con la invocación del Salmo 69: «Dios mío ven en mi auxilio, Señor date prisa en socorrerme», como para alimentar en el orante la humilde conciencia de su propia indigencia; en otras, se comienza recitando el Credo, como haciendo de la profesión de fe el fundamento del camino contemplativo que se emprende. Éstos y otros modos similares, en la medida que disponen el ánimo para la contemplación, son usos igualmente legítimos. La plegaria se concluye rezando por las intenciones del Papa, para elevar la mirada de quien reza hacia el vasto horizonte de las necesidades eclesiales. Precisamente para fomentar esta proyección eclesial del Rosario, la Iglesia ha querido enriquecerlo con santas indulgencias para quien lo recita con las debidas disposiciones.

En efecto, si se hace así, el Rosario es realmente un itinerario espiritual en el que María se hace madre, maestra, guía, y sostiene al fiel con su poderosa intercesión. ¿Cómo asombrarse, pues, si al final de esta oración en la cual se ha experimentado íntimamente la maternidad de María, el espíritu siente necesidad de dedicar una alabanza a la Santísima Virgen, bien con la espléndida oración de la Salve Regina, bien con las Letanías lauretanas? Es como coronar un camino interior, que ha llevado al fiel al contacto vivo con el misterio de Cristo y de su Madre Santísima.

Rosary.

  1. Con el crucifijo en mano hacer la Señal de la Cruz y rezar el Credo.
  2. Rezar el Padre Nuestro en la cuenta grande..
  3. Rezar el Ave María para aumentar nuestra fe, esperanza y caridad en cada una de las tres cuentas pequeñas
  4. Rezar el Gloria en la siguiente cuenta grande.
  5. Rezar la Oración de Fátima en la cuenta siguiente.
  6. Anuncia el primer Misterio y reza un Padre Nuestro en la cuenta grande.
  7. En cada cuenta de las diez que siguen (conocida como decena) rezar un Ave María mientras se medita en el Misterio.
  8. Al finalizar rezar un Gloria, y la Oración de Fatima.
  9. Cada decena sucesiva se reza de manera similar, se anuncia el misterio,
    re reza el Padre Nuestro, diez Ave María, Gloria, y la oración de Fatima mientras se medita en el misterio.
  10. Cuando se termina el quinto misterio, el Rosario se concluye rezando el Salve, y la Señal de la Cruz.


Misterios Gozosos (lunes y jueves).

I.La Anunciación del Angel a María. 1. La Encarnación del Hijo de Dios.

II.María visita a su prima Santa Isabel. 2. La Visitación de Nuestra la Señora a Santa Isabel.

III.El Nacimiento del niño Jesús en Belén. 3. El Nacimiento del Hijo de Dios.

IV.La presentación de Jesús en el templo. 4. La Purificación de la Virgen Santísima.

V.El Niño perdido y hallado en el templo. 5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.

Misterios Dolorosos (martes y viernes).

I.La Oración de Jesús en Getsemaní. 1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto.

II.Jesús es condenado a muerte, la flagelación. 2. La Flagelación del Señor.

III.La Coronación de Espinas. 3. La Coronación de espinas.

IV.Jesús con la cruz a cuestas. 4. El Camino del Monte Calvario.

V.La Crucificción e la muerte en cruz. 5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

Misterios Gloriosos (miércoles, sábado y domingo).

I.la gloria de Cristo en su Resurrección. 1. La Resurrección del Señor.

II.la gloria de Cristo en su Ascensión. 2. La Ascensión del Señor.

III.Pentecostés. 3. La Venida del Espíritu Santo.

IV.la Asunción. 4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.

V.María resplandece como Reina de los Ángeles y los Santos. 5. La Coronación de la Santísima Virgen.

Misterios de la Luz(jueves).

I.Bautismo en el Jordána. 1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.

II.las bodas de Caná. 2.La autorevelación de Jesús en las bodas de Caná.

III.su anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión. 3.El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.

IV.la Transfiguración. 4.La Transfiguración.

V.institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. 5.La institución de la Eucaristía.


Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador de cielo y tierra.

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador de cielo y tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato: padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, Santa, Católica y Apostólica, confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.


Dios te salve, Reina y Madre de misericordia.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Tisuspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Oración. Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor.


Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.


A ti Ilamamos los desterrados hijos de Eva.

Dios te salve, Reina y Madre, Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te Salve. A ti Ilamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús fruto bendito de tu vientre. Oh Clemente! Oh Piadosa! Oh Dulce Siempre Virgen María! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.


Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

Juan Pablo II propone a la contemplación de los creyentes los nuevos misterios de luz.

Juan Pablo II propone a la contemplación de los creyentes los nuevos misterios de luz o misterios luminosos, así llamados porque en su vida pública Cristo se manifiesta como misterio de luz: Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo. (Jn 9, 5). Estos nuevos misterios se rezan los jueves, pasando la segunda contemplación de los misterios gozosos al sábado.

Santificado sea tu nombre venga a nosotros tu reino.

El Padre Nuestro, Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra, como en el cielo, el pan nuestro de cada día, dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal.

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados.

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defíéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte.

Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

Ave María, Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo. Bendita Tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte.

Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados.

La Oración de Fátima: "Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y lleva nuestras almas al cielo, especialmente aquellos que necesitan más Tu Misericordia".

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

La Señal de la Cruz.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

 

 

LA FECHA: el 30 de junio de 2007
Soy de la República Checa. Soy un católico checo. Soy el doctor - me presento, con su permiso: JUDr.PhDr.Mgr. et Mgr.Henryk Lahola

DE VUELTA.